Hobbes y la cuadratura del círculo

Thomas Hobbes

Thomas Hobbes (1588 – 1679)  fue un filósofo inglés, cuya obra Leviatán (1651) estableció la fundación de la mayor parte de la filosofía política occidental, sin embargo como matemático destacó por su empecinamiento en demostrar lo indemostrable: la cuadratura del círculo. Se trata del famoso problema que proviene de la Grecia clásica donde se intenta construir un cuadrado, con sólo regla y compás, que tenga la misma área que un círculo. La demostración de su imposibilidad tuvo que esperar al año 1882 en que el matemático alemán Ferdinand Lindemann probó que π es un número trascendente, lo que implica que es imposible cuadrar el círculo usando regla y compás, resolviendo completamente el problema.

Pero volvamos a Hobbes, que estaba tan enamorado de la geometría que solía dibujar figuras geométricas en la ropa de su cama. “La geometría tiene algo que la asemeja al vino”, llegó a escribir. Si se hubiera contentado con ser un aficionado más, sus últimos años de vida hubieran sido más tranquilos de lo que fueron. En 1655, a los 67 años de edad, publicó el libro titulado De corpore (“Sobre los Cuerpos“), donde aparecía un ingenioso método para cuadrar el círculo. En realidad era una buena aproximación, pero Hobbes creía que era absolutamente exacto. Un importante matemático de entonces, John Wallis, publicó un folleto enumerando los errores de Hobbes, lo que desencadenó uno de los debates más largos, divertidos y estériles de la historia de las matemáticas.

Durante casi un cuarto de siglo Hobbes y Wallis se lanzaron todo tipo de puyas y sarcasmos en una disputa que fue en parte mantenida por Wallis porque detestaba las ideas políticas y religiosas de Hobbes. Éste respondió al ataque de Wallis reeditando su libro con una addenda titulada “Seis lecciones para profesores de matemáticas” a lo que Wallis contraatacó con “Castigo escolar impuesto al señor Hobbes por no dar debidamente sus lecciones”. Hobbes replicó con “Notas sobre la geometría absurda, el lenguaje patán, la política de la Iglesia escocesa y otros barbarismos”, y Wallis devolvió el golpe con “Puncto dispunctio o la refutación de los puntos del señor Hobbes”.

Para darnos cuenta del tipo de lindezas que se proferían, veamos uno de los últimos ataques de Hobbes, aunque era todo un anciano de 90 años: “Todos vuestros escritos no son sino errores o sarcasmos; esto es, nauseabundos flatos, hedores de mulo viejo cinchado en exceso tras un hartazgo”.

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